lunes, 23 de junio de 2014

Siglo XVII. Anécdotas.

El Cardenal RICHELIEU y los Gatos.




Cardenal, noble y hombre de Estado que manejó los hilos del poder en la Francia del siglo XVII. Su nombre de cuna era Armand Jean du Plessis (1585-1642), y fue cardenal y duque de Richelieu, duque de Fonsac y superministro de Luis XIII. Sin duda era el hombre más poderoso del Paris de su tiempo, pero tenía una debilidad: los gatos. Este aristócrata descendiente de la nobleza de Poitou, gran mecenas del arte y fundador de la Academia Francesa, apodado L'Éminence rouge por su eterna vestimenta púrpura propia del cardenalato, compartía su casa con 14 felinos, casi todos de raza de angora.

Entre ellos destacaban Lucifer, de pelo negro y carácter salvaje; Gazette, que tenía la costumbre de orinar sobre los invitados que no le gustaban; Ludovico el Cruel, tremendo cazador de ratones, y su pareja, la gata polaca Ludoviska; Serpolet, aficionado a tomar el sol; Príamo y Tisba, que dormían enlazados como los legendarios amantes; y Soumise, que era la gata favorita de Richelieu. Su Eminencia reservó para ellos una habitación especial en la corte y les daba de comer a base de patés de pollo. Siempre estaba rodeado de sus mininos, a los que encomendó la misión de proteger los libros de la biblioteca real de los omnipresentes ratones.

A lo largo de su vida, el cardenal amasó una cuantiosa fortuna de 20 millones de libras, de los cuales a su muerte legó un millón al rey, pero también se acordó en su testamento de sus queridos felinos: les dejó en herencia una casa, comida asegurada mediante una cuantiosa asignación económica y dos cuidadores encargados de que no les faltase de nada.
 FUENTE: MUY INTERESANTE.: ¿Quién dejó parte de su fortuna a los gatos?
http://www.muyinteresante.es/historia/preguntas-respuestas/quien-dejo-parte-de-su-fortuna-a-sus-gatos-861395913011
Duque de Lerma a caballo de Rubens.
EN EL SIGLO XVII SE DIO EL CASO DE CORRUPCIÓN URBANÍSTICA MÁS IMPORTANTE DE LA HISTORIA.
Javier SANZ.  6 Marzo 2012. Historias de la Historia.

El 13 de septiembre de 1598 fallecía Felipe II y era coronado su hijo Felipe III. La primera media que tomó fue nombrar a su amigo Francisco de Sandoval, por aquel entonces marqués de Denia, valido del rey (puesto de confianza por nombramiento directo del rey y que se ocupaba de las cuestiones de Estado). Como el rey estaba preocupado por cuestiones ajenas a la política (el teatro, la pintura o la caza) su valido ejerció como verdadero rey de España; se rodeó de un equipo de gente de su confianza y distribuyó los puestos más importantes de la corte entre miembros de su familia y amigos. Además, en 1599, le otorgó el título de duque de Lerma .
El duque de Lerma comenzó a mover los hilos y en 1601 trasladó la corte de Madrid a Valladolid. La teoría fue que lo hacía por alejar al rey de la influencia de su tía y abuela María de Austria; al rey fue suficiente con decirle que en Valladolid había mejores campos para cazar. Pero la realidad era bien distinta… el enriquecimiento. Seis meses antes del traslado, el duque de Lerma había comprado varios solares, casas y terrenos en Valladolid que, lógicamente, con la presencia de la corte supusieron un pelotazo en toda regla. En 1605 vendió a la corona la zona conocida como Huerta de la Ribera por 30 millones de maravedíes, por eso hoy se llama la Huerta del Rey. Pero todavía quedaba la jugada maestra… el 30 de enero de 1606 la corte regresaba a Madrid.
Madrid negoció la vuelta de la corte con el duque de Lerma, tras pactar un sustancioso donativo de 250.000 ducados (unos 93 millones de maravedíes); de esta cantidad se entregó una tercera parte al valido del rey y el resto a la Corona. Además, y en connivencia con el alcalde de Madrid, el duque había hecho alguna pequeña inversión cuando los precios habían caído en Madrid tras el traslado a Valladolid y que, casualidades de la vida, volvieron a dispararse con el regreso de la Corona.
Cuando su entramado de corrupción fue descubierto y comenzaron a rodar cabezas… aún tenía un as en la manga: solicitó de Roma el capelo cardenalicio que se le concedió en 1618, al mismo tiempo que el rey le daba permiso para retirarse a sus propiedades de la ciudad de Lerma. Murió en Valladolid en 1625. El pueblo le cantó:
Para no morir ahorcado,
el mayor ladrón de España,
se viste de colorado.

Fuentes: La corte en Valladolid, Madrid Histórico,




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