jueves, 10 de octubre de 2013

El matrimonio infantil

Fuente: National Geographic


La crudeza del matrimonio infantil revive con el caso de una niña yemení que muere por lesiones sexuales en su noche de bodas.


Redacción RNW

Rawan tenía ocho años. Vivía en Yemen y su marido tenía 40 años. Rawan sufrió un desgarro en sus genitales y ruptura uterina tras ser agredida sexualmente por su marido. Su caso engrosa la dramática situación de las niñas forzadas a casarse.
A nivel mundial, más de 10 millones de niñas son forzadas a casarse cada año, muchas con tan sólo 8 años de edad deben casarse con hombres mucho mayores que ellas.
En países en vías de desarrollo, 1 de cada 3 niñas contrae matrimonio antes de cumplir 18 años. La práctica es más frecuente en Asia Meridional y África subsahariana, en algunas partes de América Latina, el Caribe y Medio Oriente.
Naciones Unidas considera “el matrimonio infantil como una violación de todos los derechos de las niños: los obliga a asumir responsabilidades para las cuales no están ni física ni psicológicamente preparadas. Las niñas que son obligadas a casarse se ven atrapadas para el resto de sus vidas en una realidad que equivale a la esclavitud”.
Según el último informe “Marrying Too Young” de la ONU, “el matrimonio infantil es un problema que aumenta a la par de la expansión de la población juvenil en los países en desarrollo, pese a que constituye una violación rampante de los derechos humanos y específicamente de las niñas. Además, las niñas y adolescentes casadas son más vulnerables a la violencia doméstica y al abuso sexual que las mujeres adultas.”
De acuerdo con la publicación, estos fenómenos podrían reducirse si los y las adolescentes tuvieran acceso informado y consentido libremente a la sexualidad, una premisa que constituye un ideal de la modernización para romper los patrones de sometimiento de las mujeres y construir relaciones equitativas basadas en esquemas más amplios y críticos.

“El día más feliz de mi vida”
Se llama Mariana y es una niña de 13 años. Vive en Níger. Es adolescente y su caso es uno más de la dramática realidad de las niñas forzadas a casarse.
Un jueves por la mañana le comunican que ha sido prometida en matrimonio. Ella es una adolescente normal, le encanta la escuela y se le dan bien todas las asignaturas excepto, dice, las matemáticas, que es la que menos le gusta. La noticia de que tiene que casarse le arranca las lágrimas.
“He estado triste desde el primer día en que me dijeron que no podría ir a la escuela y que tengo que casarme. Ya no como tanto como antes. No puedo dormir porque no paro de pensar en mi situación. Ni siquiera salgo por las tardes con mis amigas, porque siempre siento a gente mirándome como a una “futura esposa”… pese a mi edad” dice Mariana.

Fuente: Radio Nederland. Latinoamérica.

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